Scioli dice que la seguridad no es de derecha

Lula debió contratar a R. Giuliani, el Alcalde Nueva York
Los dos primeros años de mandato son para los gobernadores tiempo de redefinición de la gestión de cara a “la segunda mitad”. Daniel Scioli afronta hoy esa fecha en medio de una aguda crisis de la seguridad en la Provincia. “Vamos a revertir esta situación”, prometió a lo largo de una charla con EL DIA.
La seguridad aparece como la problemática central de su gestión. ¿Cómo evalúa estos dos años y qué prevé para los próximos dos en esta materia?
“Se están registrando delitos de características muy violentas que exigen que vayamos readecuando permanentemente la operatividad, la logística de la Policía, y las leyes. El gobernador de Río de Janeiro, un político progresista, no pensaba que tendría que contratar a Giuliani (el alcalde de Nueva York que instauró la política de “tolerancia cero” que algunos definen como “mano dura”) y lo tuvo que hacer. Y Lula no es un presidente de derecha, que yo sepa. Por ejemplo, con los boliches teníamos que hacer un cambio y los resultados están a la vista: bajó un 80% el nivel de violencia por menor consumo de alcohol”.
“Tenemos que ir haciendo adecuaciones a la medida de la ferocidad de algunos ataques irracionales, brutales, desde el Estado de Derecho, con todas las herramientas que podamos tener, trabajando en la prevención, y luego ver de qué manera rápidamente se detiene a los responsables”.
No está fallando el trabajo previo, la prevención?
“Se invierte en educación como nunca, en espacio público, en programas de contención. Evidentemente, algunos no salen a matar porque necesitan para comer, están fuera de control por la droga o el alcohol, o son jóvenes que son utilizados por adultos para cometer estos feroces asesinatos. Cuatro mujeres en 19 días asesinadas por la espalda… Es un tema muy serio que exige que estemos en alerta permanente, trabajando con la comunidad, con la policía, con la justicia”.
“Y después está la agitación política que se da muchas veces en estos casos. Están totalmente identificados militantes de otras fuerzas políticas en algunas de estas manifestaciones, van a agitar o a buscar a los familiares de las víctimas para que se pongan al frente”.
¿Cuánta influencia de agitadores necesita la gente para salir a reclamar seguridad, en este panorama?
“A la gente le entiendo la bronca, el miedo y la preocupación. Pero hay que separar los casos en que eso (la agitación política) fue evidente. Me contaban Walter, el marido de Sandra (la maestra asesinada en Derqui), la mamá de Renata (la arquitecta que mataron en Wilde) que los buscan para tratar de que se pongan al frente de las marchas. Esto sólo significa colocar las cosas en su lugar. Yo estoy ante el principal desafío de mi vida, cuidar la vida de los demás. Quiero llevar tranquilidad de que no nos vamos a resignar frente a estas bestias humanas, que salen a matar por matar. Muchos intendentes nos dicen que bajó el nivel de delito en sus distritos pero no puedo transmitirle estadísticas a la gente. Sí tengo que decir que estamos enfrentando delitos con un nivel inusitado de violencia e irracionalidad. Por eso tenemos que cambiar el Código Contravencional, porque está comprobado que los delitos menores se convierten en problemas serios. Tenemos que seguir adaptando las leyes, trabajar con la Justicia, poniendo más policías en la calle”.
Mencionó que Río de Janeiro tuvo que contratar a Giuliani. ¿Ud. está frente a una situación que requiere una medida de similar contundencia, y cuál sería?
“La medida de contundencia es actuar con la fuerza de la ley, hacer los cambios que haya que hacer, con más policía en la calle, con prevención, con tecnología, alentando la participación ciudadana”.
¿Cómo evalúa a la Policía en ese contexto?
“A la policía la respaldo pero le pido resultados, y si no los hay pasa lo que pasó hoy, que le dije al ministro que quería la cabeza de los responsables de los operativos en el caso Pomar”.
¿La dimensión del problema que describe hace necesaria una participación del gobierno nacional?
“Ayuda y mucho el gobierno nacional, con una inversión de 400 millones en los municipios para cámaras de video y contratación de retirados, con unos 5 mil efectivos nacionales. Pero la seguridad es una responsabilidad de cada provincia”.
¿Qué pueden esperar en definitiva los bonaerenses de la segunda parte de su gestión en materia de seguridad?
“Que vamos a revertir esta situación. Pero tenemos que ver cómo enfrentamos esto. Porque enseguida empieza el falso debate ‘la seguridad es de derecha’, o ‘es mano dura’. Empieza la falsa antinomia ‘derechos humanos o seguridad’, cuando son compatibles. La seguridad es un derecho de todos”.
Otro tema clave para los próximos dos años es el déficit creciente de la Provincia e irremontable con la actual estructura de recursos. ¿Cree que en lo que resta de su gestión logrará mejorar la participación bonaerense en el reparto de los fondos nacionales?
“Esa es una medida que está pendiente de debate en el Congreso nacional, no es un tema que depende solamente de mi voluntad. Obviamente siempre mantenemos vigente el reclamo para que la Provincia recupere los puntos de coparticipación que cedió en su momento. Ahora, mientras tanto no nos podemos quedar de brazos cruzados. Hicimos dos reformas fiscales que le dieron a la Provincia más recursos genuinos y buscamos mayor eficiencia en el gasto. Auguraban que no íbamos a pagar los sueldos, los pagamos; que íbamos a emitir cuasimoneda, no la emitimos”.









